11812-31-08-2011
Aseguran que ex ministros Reyes y Kuajara no estarán mucho tiempo en la cárcel
La sentencia en el Juicio por el caso
de Octubre es leve para los alteños
Las presiones y movilizaciones seguirán hasta que la justicia extradite a los autores intelectuales de la masacre de octubre de 2003.
El Alto, Ago. 31 (APA).- Como leve, fue calificada la sentencia que se dio a cinco ex oficiales de las Fuerzas Armadas de Bolivia y dos ex ministros de la administración del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada por el delito de genocidio que se cometió en octubre de 2003 durante la denominada Guerra del Gas, cuyo epicentro fue la ciudad de El Alto. Más de 70 muertos y más de 400 heridos, la mayor parte por balas de guerra, dejó como saldo ese episodio que echo del poder al último mandatario neoliberal en Bolivia.Dirigentes de organizaciones sociales de base de la ciudad de El Alto y familiares de las víctimas de octubre de 2003, consideran que las penas de 3, 10, 11 y 15 años de reclusión en la Cárcel de San Roque de la ciudad de Sucre, donde ya fueron encarcelados los siete colaboradores, cinco militares y dos civiles, del ex mandatario de Bolivia que tuvo que huir tras una movilización sin precedentes en Bolivia.
Después de siete años y 10 meses en que se perpetro la virtual masacre de Octubre de 2003 en la ciudad de El Alto y después de siete años en el que el Parlamento autorizó el juicio contra el ex presidente Sánchez de Lozada y sus colaboradores, el pasado martes 30 el Tribunal de Sentencia de la Corte Suprema de Justicia sentenció a tres años de reclusión en la cárcel de San Roque a los ex ministros Erick Reyes Villa (NFR) y Adalberto Kuajara (ex PCB), quienes firmaron en octubre de 2003 el decreto que autorizó la intervención militar en las protestas que se saldaron finalmente con más de 60 muertos. Ambos fueron declarados autores mediáticos en grado de complicidad en delito de genocidio bajo la modalidad masacre sangrienta. Además, condenaron a 15 años y seis meses a Roberto Claros Flores, excomandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y al ex comandante General del Ejército, Juan Véliz Herrera, durante el gobierno de Sánchez de Lozada, ambos por el delito de “autores mediatos del delito de genocidio bajo la modalidad de masacre sangrienta”. Finalmente, sentenció con 11 años de prisión al general Osvaldo Quiroga y al almirante Luis Aranda Granado y a diez años de cárcel al general Gonzalo Rocabado.
Consideraron que acogiéndose al perdón que se establece en las normas jurídicas de Bolivia, los dos ex ministros de Sánchez de Lozada no estarán recluidos, en vista a que pueden pedir la sustitución de la prisión con la detención domiciliaria.
Establecieron también que si bien el delito se tipificó como genocidio que está establecida con la prisión de 25 años, es leve con la mayor sanción que se dio con 15 años de prisión en el caso de los militares que ejercieron cargos jerárquicos.
PRESIONES PARA EXTRADITAR
A GONI Y SÁNCHEZ BERZAÍN
Los ex dirigentes de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve) que iniciaron las movilizaciones de octubre de 2003, consideran que los actuales dirigentes de las organizaciones sociales, en vez de buscar el co gobierno en la comuna y en varias entidades del Estado, por compromiso ético, deben organizar presiones para que las autoridades judiciales y del Poder Ejecutivo ejecuten acciones que permitan la extradición del ex presidente Sánchez de Lozada y su ex ministro de Defensa Carlos Sánchez Berzaín, a quienes se considera como los autores intelectuales del genocidio que se dio en octubre de 2003, ya que el ejército utilizó balas de guerra para matar a más de 70 personas y herir a más de 400.
Por su parte, representantes de los familiares de las víctimas de octubre y de los heridos, anunciaron que concretarán un plan para lograr la extradición de Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín, quienes se hallan en los Estados Unidos de Norteamérica.
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11813-31-08-2011
Las apachetas fueron testigos de ritos ancestrales que fueron desde el entierro de llamas vivas y el sacrificio de gallos.
Concluyó el mes de la Pachamama
Concluyó el mes de la Pachamama
con las últimas ofrendasSegún sacerdotes y amautas, en agosto la madre tierra tiene más hambre y es capaz de devorar seres humanos. Estrechas calles y polvorientas alteñas se impregnan del olor a k’oa, copal e incienso. Las ofrendas se otorgan de acuerdo al poder económico de los descendientes de los pueblos originarios. Las chiflerías de la Ceja fueron las más visitadas.
El Alto, Ago. 31 (APA).- Con las últimas lojtas y wajt’as (ofrendas) otorgadas concluyó el mes de la Pachamama (madre tierra), donde se considera que tiene más hambre y es necesario satisfacerla con mesas dulces y sullus (fetos) de llamas y ovejas.
Agosto, según los sacerdotes y amautas aymaras que tienen bastante trabajo, es el periodo del “lakan paxi” (mes de la boca), donde la Pachamama abre su boca para recibir las ofrendas que le otorgan los seres humanos, especialmente los que viven de la agricultura..
En el caso de los alteños, que en su mayor parte migraron desde las comunidades aymaras, tienen la costumbre de otorgar sin falla las ofrendas en sus domicilios. Sin embargo, una parte suele acudir a las apachetas (cumbres) donde los yatiris y amautas ofician los ritos ancestrales que invocan a los dioses tutelares del mundo andino.
Sin embargo, en los últimos años no sólo los descendientes de los pueblos aymaras otorgan su ofrenda a la Pachamama, sino los extranjeros también recurren a los amautas y sacerdotes andinos que frecuentan las apachetas.
Valentín Quispe, amauta aymara, informó que agosto es el mes propicio para k’oachar y otorgar ofrendas en reciprocidad a los favores recibidos por la Pachamama y pedir que siga siendo propicio para tener acceso a nuevas fuentes de trabajo y para aumentar la producción en el campo.
Al otorgar las ofrendas, se invoca también a los achachilas (dioses tutelares) que moran en los nevados del Illimani, Huayna Potosí, Mururata, Sajama y Chijcha. También se tienen que invitar a los ríos y los espíritus de los animales.
El alcohol de caña de azúcar, el vino de betarraga y la cerveza también se invita para apagar la sed de los dioses tutelares.
LAS APACHETAS
Los lugares más propicios para otorgar las ofrendas, según los amautas aymaras son las apachetas (cumbres), pero el lugar más frecuentado es Warak’o Apacheta, donde se halla instalado un virtual campamento de sacerdotes aymaras y está sobre la carretera a Oruro, a pocos kilómetros de la ex tranca.
La plaza Corazón de Jesús en la Ceja es considerada una apacheta y lugar sagrado para otorgar las ofrendas.
Finalmente, otra de las apachetas que son frecuentadas por los alteños, pese a que están en las provincias Ingavi y Omasuyos son: el Surucachi (Achacachi) y las Letanías (Viacha).
Las apachetas están llenas de historias, ya que se dice que son testigos de ritos ancestrales donde los amautas entierra llamas vivas, sacrifican gallos y conejos, para calmar el hambre de la tierra.
LAS OFRENDAS
Las chifleras que son mujeres que preparan las mesas (ofrendas) que se otorgan a la Pachamama, en sus puestos de venta, fueron las más consultadas y requeridas en agosto.
La “dulce mesa”, considerada como ofrenda a la Pachamama, contiene dulces en forma de botellas, llamas, otras tienen dibujadas casas y autos, conocidos como alfeñiques, es complementada con lana de color, cebo de llama, nuez, pan de plata y oro, hierbas aromáticas como el wira kóa, incienso y copal. Un sullu (feto) de llama u oveja corona los elementos que son sostenidos por una hoja de papel sábana.
Las ofrendas preparadas, según la demanda, tienen precios desde 200 hasta 5 bolivianos los más modestos. Sin embargo, los sullus de llama, vicuña y oveja determinan el precio de la ofrenda.
ORACIONES
Y FOGATAS
Una vez preparada la mesa que se ofrendará se enciende una fogata en base a leña. Antes de poner sobre la lengua de las llamas, el sacerdote aymara eleva oraciones que aún se mantienen por miles de años. “Hay más de 20 oraciones para la Pachamama, los achachilas y los espíritus de los animales y plantas”, manifestó Quispe.
La mesa es incinerada en la fogata que es avivada por alcohol de caña y vino dulce. El color de las cenizas de la leña y la ofrenda permite leer si la Pachamama acepto la ofrenda.
Según el anciano amauta, en los últimos tiempos han aparecido sacerdotes aymaras que sólo buscan el lucro y se olvidaron de las oraciones y el servicio al prójimo. Por esa actitud que ofende a los dioses tutelares comienza a rondar la muerte en las personas.
En un día un amauta aymara preside alrededor de 20 ofrendas en la ciudad de El Alto, a solicitud de familias humildes.
El mes de agosto tiene varias leyendas e historias de amautas que fueron tragados por la voracidad de la Pachamama, quienes murieron en pleno rito de la ofrenda.
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