El coronavirus no puede apagar las costumbres de los pueblos
originarios
LOJTAS Y WAJT’AS EN AGOSTO APAGAN
EL HAMBRE DE LA PACHAMAMA
El Alto, 31 de julio de 2020 (APA).- Desde la medianoche de hoy se puede otorgar las lojtas y wajt’as (ofrendas) a la Pachamama (madre tierra), porque se considera que en agosto tiene más hambre y es necesario satisfacerla con mesas dulces y sullus (fetos) de llamas y ovejas, tradición que no es apagada por las presencia letal del coronavirus.
Agosto, según los sacerdotes aymaras que tienen bastante trabajo, es el
mes del “lakan paxi” (mes de la boca), donde la Pachamama tiene hambre para recibir las ofrendas que
otorgan los seres humanos.
Los amautas que tienen instalada su lugares sagrados a los largo de la
Av. Panorámica, donde se puede apreciar las ciudad sede de Gobierno, afirman
que agosto es el mes propicio para
k’oachar y otorgar ofrendas en reciprocidad a los favores recibidos por la
Pachamama y pedir que siga siendo propicio para tener acceso a nuevas fuentes
de trabajo y para aumentar la producción en el campo.
Al otorgar las ofrendas, se invoca a los achachilas (dioses tutelares)
que moran en los nevados del Illimani, Huayna Potosí, Mururata, Sajama y
Chijcha. También se tienen que invitar a los ríos y los espíritus de los
animales.
El alcohol, el vino de betarraga y la cerveza también se invita para
apagar la sed de los dioses tutelares. Este mes, los puestos de las chifleras
ya están abarrotadas por los pobladores de El Alto para comprar todos los
insumos para satisfacer el hambre de la tierra.
LAS APACHETAS
Los lugares más propicios para otorgar las ofrendas, según los amautas
aymaras son las apachetas (cumbres), pero el lugar más frecuentado es Warak’o
Apacheta, donde se halla instalado una virtual campamento de sacerdotes aymaras
y está sobre la carretera a Oruro, a pocos kilómetros de la ex tranca.
La plaza Corazón de Jesús en la Ceja también es considerada una apacheta
y lugar sagrado para otorgar las ofrendas.
LAS MESAS
Las chifleras que son mujeres que preparan las mesas (ofrendas) que se
otorgan a la Pachamama, en sus puestos de venta, son las más consultadas y
requeridas en agosto.
La “dulce mesa”, considerada como ofrenda a la Pachamama, contiene
dulces en forma de botellas, llamas, otras tienen dibujadas casas y autos
conocidos como alfeñiques, es complementada con lana de color, cebo de llama,
nuez, pan de plata y oro, hierbas aromáticas como el wira kóa, incienso y
copal. Un sullu (feto) de llama u oveja corona los elementos que son sostenidos
por una hoja de papel sábana.
Las ofrendas preparadas, según la demanda, tienen precios desde 200
hasta 10 bolivianos los más modestos. Sin embargo, los sullus de llama, vicuña
y oveja determinan el precio de la ofrenda.
ORACIONES Y FOGATAS
Una vez preparada la mesa que se ofrendará se enciende una fogata en
base a leña. Antes de poner sobre la lengua de las llamas, el sacerdote aymara
eleva oraciones que aún se mantienen por miles de años. “Hay más de 20
oraciones para la Pachamama, los achachilas y los espíritus de los animales y
plantas”, manifestó Quispe.
La mesa es incinerada en la fogata que es avivada por alcohol de caña y
vino dulce. El color de las cenizas de la leña y la ofrenda permite leer si la
Pachamama acepto la ofrenda.
Según el anciano amauta, en los últimos tiempos han aparecido
sacerdotes aymaras que sólo buscan el lucro y se olvidaron de las oraciones y
el servicio al prójimo. Por esa actitud que ofende a los dioses tutelares
comienza a rondar la muerte en las personas.
En un día un amauta aymara preside alrededor de 20 ofrendas en la
ciudad de El Alto, a solicitud de familias humildes.
El mes de agosto tiene varias leyendas e historias de amautas que
fueron tragados por la voracidad de la Pachamama, quienes murieron en pleno
rito de la ofrenda.

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