Con comidas, bebidas y música que
les gustaban a los difuntos en vida
AJAYUS SERÁN DESPEDIDOS HOY
EN LOS CEMENTERIOS DE EL ALTO
Miles
de alteños convertían hasta el año pasado los camposantos en verdaderos
hormigueros humanos, hoy el coronavirus con las medidas de bioseguridad le pone
un poco de freno.
El Alto, 2 de noviembre de 2020 (APA).- En el marco de las tradiciones y costumbres de los pueblos originarios que están profundamente enraizadas en los alteños, hoy despedirán a los ajayus (almas) en los tres cementerios públicos de El Alto, donde acudieran miles de familias, quienes en pasado años formaron un verdadero hormiguero humano los camposantos de Villa Santiago I (Tarapacá), Mercedario y Villa Ingenio.
Los efectivos de la policía, los gendarmes de la comuna y cuadrillas de
salud ya se destacaron con la finalidad de controlar las restricciones que se
establecieron para frenar la propagación de la pandemia del coronavirus y del
cumplimiento de las medidas de
bioseguridad.
En los tres camposantos ya se
instalaron los puestos de venta de flores, refrescos y comida.
HORMIGUEROS BAJO EL SOL
Desde el mediodía, bajo un calor
sofocante, los cementerios suelen llenarse de miles de personas que acuden en
una especie de día de campo y forman un verdadero hormiguero humano en medio de
piras de cañas de azúcar, donde se cuelgan pansank’allas multicolores y
t’ant’awawas.
Ante la falta de agua, los
visitantes acudían a los ríos que pasan cerca de los camposantos de Villa
Ingenio (río Sek’e) y Mercedarios (río Seco) para lavar los floreros.
En ambos cementerios que están en
la periferia de El Alto, los deudos podían adornar con panes, pasank’allas,
cañas de azúcar y suspiros, las tumbas donde están sepultados sus difuntos;
pero este año no podrán hacerlo, por las restricciones y las medidas de
bioseguridad; además los visitantes a los camposantos deben llevar barbijos,
alcohol en gel y no está permitido el armando de mesas en el interior de los
cementerios.
FIESTA AYMARA
Los tradicionales aptaphis (comida
comunitaria) y la música brotada de los pinquillos, moseños y pifanos, le daban
un aire de una verdadera fiesta aymara a los cementerios de Villa Ingenio y
Mercedario.
La música se entremezclaba con el
zumbido que emanan de sus bocas los resiris (oradores) al pronunciar las
oraciones para los difuntos.
Los resiris más pequeños son los
más requeridos para elevar oraciones para los menores de edad, a quienes se les
conoce como los “phuluradores”.
Ají de arveja, lechón, falso
conejo y la sajta de pollo, son las comidas que más se consumen en el despacho
de los ajayus.
Una tradición que este año fue
restringida por la pandemia del coronavirus. (FOTOS:ARCHIVO APA)

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