lunes, 15 de febrero de 2021

15-02-2021 challa

 

TRAS LOS TALLERES, TIENDAS Y PUESTOS DE

VENTA, LA CH’ALLA SE EXTIENDE A CASAS

Hoy también fueron ch’allados tiendas y paradas del transporte público en las villas de El Alto. El coronavirus silenció a medias la moseñada y tarqueada que acompñaban en el pasado la alegría de la jisk’a y jach’a anata.


15 de febrero de 2021 (APA).-
  Desde el  viernes comenzaron las ch’allas en las oficinas y el fin de semana en puestos de venta  y hoy en talleres y paradas del transporte público, mañana continuará con la ch’alla de las viviendas  y las miniaturas de Alasita en la ciudad de El Alto, actividad que se conoce como la jach’a anata (juego grande).

Las tradiciones y costumbres que se practican desde tiempos inmemoriales en la ciudad de El Alto, no pudo evitar la propagación del coronavirus, ya que tomándose las recomendaciones de bioseguridad, se ch’alló y se dio ofrendas a la pachamama (madre tierra), en agradecimiento a las fuentes de trabajo y los bienes que lograron obtener las familias alteñas.

Las entradas de comparsas de chut’as y pepinos que se desarrollaban en la Cejas y los lugares más frecuentados de El Alto, fueron suspendidas por la propagación de la pandemia del Covid-19; sin embargo, no pudo silenciar en su totalidad a la tarqueada y la moseñada, que continuaron animando a puertas cerradas, aunque por unos momentos.

Globos en las puertas, adornados con serpentinas de papel y banderines, además de confites, mixtura, pedazos de membrillo, son señales de la ch’alla de los puestos de venta, tiendas  y paradas del transporte público que hoy se desarrollaron.

Desde la pasada semana, puestos de venta de serpentina. Alcohol, vino dulce, globos, confites, mixtura, pétalos de flores y canastillas de flores multicolores, se instalaron en las Ceja, la ex Tranca de Río Seco, Villa Adela, Ciudad Satélite, Santiago II, Cruce  a Villa Adela, Pacajes, San Roque, ex Tranca de Senkata y otros lugares.

Aunque esporádicamente, el juego con agua y espuma, continúo en algunas zonas alteña.

La pandemia no pudo apagar el espíritu de la jisk’a y jach’a anata en El Alto, cuyo epicentro es la ch’alla de las herramientas de trabajo y de sus frutos.

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