domingo, 13 de febrero de 2022

13-02-2022 febrero

MEMORIA ALTEÑA:

Fue una respuesta de rechazo a la soberbia de Goni y sus aliados

FURIA  POPULAR SE DESBORDÓ CON

LA QUEMA, EL SAQUEO Y LA MUERTE

Una hilera de personas que transitaban por las avenidas Juan Pablo II y 6 de Marzo cargados de muebles y llevando algunas escobas y trapeadores, una ciudad inundada de intenso humo que tapaba la misma noche negra y siete muertos y varios heridos, fue el saldo de la furia popular que dejo en El Alto la jornada del 12 y 13  de febrero de 2003.

La rabia popular que fue activada por el Impuestazo que se pretendía imponer con la soberbia y prepotencia del ex Gobierno que se auto denominó de Responsabilidad Nacional encabezada por Gonzalo Sánchez de Lozada y secundado por Jaime Paz Zamora, tuvo como respuesta al pueblo en las calles apoyando incondicionalmente a los efectivos de la policía y pidieron la renuncia de Goni.

La alcaldía que fue el centro de la protesta popular de El Alto contra el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), principal aliado del ex presidente Sánchez de Lozada, fue todo un infierno que ardió sin misericordia. Pero fue tarde, cuando los que participaron en la protesta que concentró a cientos de alteños, se dieron cuenta que estaban atentando contra el mismo pueblo alteño, porque los documentos de las viviendas más modestas estaban en las llamas hambrientas.

Sin embargo, los antisociales que aprovecharon la explosión de la furia popular ya habían saqueado lo que más les interesaba (las cosas pequeñas de valor) y para aparentar  que se trataba de un saqueo colectivo, les incitaron a que se lleven las grandes cosas y de relativo valor, como muebles, estantes y sillas giratorias.

UN ARSENAL

EXPLOSIVO

La explosión de la furia popular que se desbordó en las quemas y saqueo de la comuna, las financieras y empresas privadas, tuvieron un arsenal propicio para estallar en los muertos del Chapare, la demanda de modificación de la Ley de creación de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) donde se establezca la plena autonomía, la soberbia de las autoridades del Gobierno Central y del alcalde Paredes,

Paredes a consecuencia de su soberbia e imposición de autoridades foráneas e insensibles ya tuvo una quema previa a febrero y dos ocupaciones hasta entonces por parte de las organizaciones vecinales y sindicales; sin embargo, siguió porfiando en pensar que está administrando bien la comuna.

La chispa que encendió  la bomba de la furia popular en El Alto y que estaba al filo de la navaja, fue la muerte de los policías a consecuencia de impactos de bala del ejército en la plaza Murillo, epicentro de la eclosión social que sacudió al país. Sin embargo, la intervención de dos columnas de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB) que lanzaron granadas de gas, enervó los ánimos y concentró más gente contra la ex administración de la comuna.

DESBORDE

Nadie pudo detener la acción de la furia que corrió como un reguero de pólvora en El Alto. Del movimiento por falta de dirección, se apoderaron los delincuentes que abrieron las financieras y oficinas de las empresas de servicio de agua y luz, los cuales ardieron hasta el día siguiente.

Era una escena común, observar a familias enteras que no participaron del forcejeo de las puertas, sin embargo entraban a las oficinas abiertas y se sacaban muebles y pequeños cajones de madera.

Al comenzar la acción del saqueo se centró en las cajas de las financieras y la apertura de los cajones de los escritorios, los cajeros automáticos, los cuales fueron arrastrados para abrir y luego colocarlos al fuego. Por eso, la furia popular fue aprovechada por algunos antisociales.

AUTODEFENSA

El movimiento desbocado que dejaba su secuela de saqueo y quema, no pudo avanzar más en la Ceja, una barrera de palos que portaban los vecinos de la Zona 12 de Octubre y los propietarios de las tiendas de comercio y alojamientos se le impidió y freno en la mañana del jueves. Ellos impidieron que la turba siga saqueando los bienes de la Alcaldía, ese piquete salió a defender sus bienes.

HISTORIA DEL EDIFICIO

El edificio de la comuna alteña, que fue entregado hace 25 años por la ex presidenta de la República Lidia Gueiler Tejada (1981) ardió casi 24 horas y las llamas voraces con su lengua roja y amarilla destruyeron documentos expresados en trámites y planimetrías de las urbanizaciones más antiguas.

Sin embargo, los documentos de las urbanizaciones no datan desde hace sólo 30 años, sino mucho más atrás, ya que se encontraban en los archivos de la comuna de La Paz. El edificio que fue en principios una Casa de Cultura, albergó a los 21 alcaldes que controlaron la administración de la comuna alteña hasta la quema.

En la gestión del alcalde Julio Muñoz Vargas, en la década del 80, esos predios fueron tomados por las juntas vecinales que exigían al Gobierno Central el asfaltado de la carretera Panamericana (Juan Pablo II), la electrificación de las villas, la construcción del hospital general y de la universidad. Tras el discurso de una hora de los dirigentes, los manifestantes abandonaron el edificio y no se perdió nada.

El enfrentamiento que protagonizaron en la última década del siglo XX ucesistas y condepistas por el control de la comuna, provocó también destrozos de muebles, mesas y maquinas de escribir.

El ex alcalde Flavio Clavijo conjuro la toma de los predios por los gremiales rompiendo la ordenanza que provocó la protesta de los gremiales. En la administración del el burgomaestre Alberto Jiménez, una marcha radical de las juntas vecinales destrozo las rejas protectoras del edificio y la policía y los dirigentes de la Fejuve evitaron que los manifestantes ingresen.

En mayo del 2000, en la gestión del ex alcalde Paredes, una manifestación que pedía la creación de la universidad, sorpresivamente tomó los predios de la comuna, ese día se quemó muebles, computadoras y documentos y un ambiente de la comuna, pero la quema grande fue en la avenida Jorge Carrasco.

RENUNCIA DE GONI

Tras la furia popular que no pudieron controlar, los dirigentes de la Fejuve y la COR exigieron la renuncia del ex presidente de la República Gonzalo Sánchez de Lozada, porque consideraron que fue el único culpable del enfrentamiento de bolivianos que se produjo el  miércoles 12 de febrero del 2003 en la plaza Murillo. El Impuestazo dispuesto por el gobierno de Goni unió a los trabajadores con los policías para rechazar el recorte de los salarios a través de los impuestos.

Los dirigentes, aseguraron que la quema de la comuna alteña, pese a que el alcalde José Luis Paredes, no cumplió con las demandas de las organizaciones, no fue impulsada por las organizaciones alteñas, sino fue dirigida por algunos antisociales que aprovecharon el repudio a la actual administración del Gobierno Central donde co gobernó el MIR, partido que llevó a la comuna a Pepelucho.

La convulsión social que se desató en el país el miércoles 12, según los dirigentes era de esperarse porque el pueblo no aguantó que le siga reduciendo sus ingresos, al margen de que le traten con prepotencia y un exagerado autoritarismo.

LOS MUERTOS

Siete fueron los que murieron a consecuencia de impactos de bala en la jornada del 13  de febrero, en inmediaciones de Almapaz situado en el sur de El Alto y en EMBOL (Coca-Cola) en el norte, donde llegó un helicóptero con oficiales de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB). El aparato aéreo realizó dos viajes.

MONUMENTO A LA BARBARIE

Como demostrando un repudio contra los movimientos sociales de El Alto, el alcalde Paredes que se resistió a reconstruir el edificio de la comuna alteña en la Ceja, hizo colocar un letrero en la vía que desemboca el Aeropuerto a la Autopista, donde se establecía que la quema del edificio era obra de los bárbaros. (DEL LIBRO: OCTUBRE, MEMORIA DE DIGNIDAD Y MASACRE)

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