El humo del incienso, el palo santo y la q’oa treparon las apachetas
EL AÑO 5.528 DESPIDIÓ A LA DIVISIÓN,
AL CORONAVIRUS Y LA DISCRIMINACIÓN
El Alto, 21 de junio de 2020 (APA).- Con ceremonias ancestrales que se cumplieron por el Año Nuevo Andino, Amazónico y del Chaco en las apachetas (cumbres), lugares sagrados en medio del olor aromático del incienso, la q’oa y el palo santo, los amautas despidieron al coronavirus y dieron la bienvenida al año 5.528 donde el país vivas días de unidad, armonía y equidad.
La celebración del año nuevo de los pueblos originarios se caracterizó
por el hecho que se desarrolló en medio de la proliferación de la pandemia del
coronavirus, cuyas medidas de prevención, especialmente de la distancia
mermaron significativamente las ceremonias que se cumplían en el pasado en los
más 210 sitios sagrados que existen en el país.
Tiwanaku, el epicentro de la ceremonia de los ritos ancestrales, se
redujo a la presencia del director del Centro
de Investigaciones Arqueológicas, Antropológicas y Administración de Tiwanaku
(CIAAAT), Julio Condori, en vista a que las autoridades de la comuna y
originarios decidieron acatar el encapsulamiento.
De acuerdo a las transmisiones breves en las redes sociales, en el
departamento de La Paz, las ceremonias se desarrollaron en las apachetas de
Carabuco, Lloqo Lloqo en Tambillo, en Pajchiri, Jach’a Apacheta, Waraqu, Peñas
y otros sitios sagrados enclavados en el altiplano paceño.
De acuerdo a las señales cósmicas
y de las ofrendas que otorgaron a la Pachamama y los guardianes tutelares de
los pueblos originarios, el humo blanco que brotó de las hogueras donde se
consumen las ofrendas, presagian días de pacificación y el retorno a una
armonía en el país, después de una salida tímida de los primeros rayos del sol.
Amautas, autoridades originarias, dirigentes de organizaciones sociales
del municipio de El Alto y de La Paz también realizaron las ceremonias
ancestrales en los miradores y sitios sagrados como el Niño Kollo, Jach’a
Apachetas, el Faro Murillo, Ballivian, la plaza Corazón de Jesús, el Puente
Vela, el monumento a Túpac Katari y Bartolina Sisa.
Tras la salida de los primeros rayos del sol, en El Alto un sostenido
ruido de petardos irrumpió el silencio de las primeras horas de la mañana de
hoy.

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