HISTORIA ALTEÑA:
Se consideran los guardianes del corazón de Túpac Katari
LOS AMAUTAS DE LA CEJA, UNA HUELLA
DEL PASADO QUE SE MANTIENE VIGENTE
El Alto, 22 de mayo de 2021 (APA).- La estrecha calle que permanentemente está inundada de aromático humo de incienso, khoa y copal que brotan de braceros de metal colocados en las puertas de las más de 100 casetas del sitio que se denomina Corazón de Jesús, son los vigías del corazón del ex líder indígena Túpac Katari (Julián Apaza), que según la historia oral de los ancianos, ese órgano está enterrado debajo del monumento de Cristo, uno de los más antiguos de El Alto.
Tras ser declarado culpable por los delitos de infidencia y asesinato,
Katari es sentenciado con el descuartizamiento, pena que ese ejecutado el 14 de
noviembre de 1781 en la plaza de Peñas, provincia Los Andes, donde cuatro
caballos le cercenan los miembros inferiores u superiores en la plaza, frente a
un gran número de indígenas que quedaron asombrados del castigo aplicado a un
indio, al que habían seguido y respetado.
Tras el descuartizamiento, como escarmiento la cabeza de líder indígena fue colocado en la ciudad de La Paz, primero en la Plaza Mayor y luego en Quilliquilli; la mano derecha se envió a Ayo Ayo y luego a Sicasica; la mano izquierda se la mandó a Achacachi; la pierna derecha a Chulumani y la izquierda a Caquiaviri, pueblos que se alzaban contra la corona española.
Los amautas más antiguos cuentan que el monumento del Corazón de Jesús,
que tiene extendido sus brazos a la ciudad de La Paz, fue erigido hace 96 años,
para que los indígenas borren de su memoria la gesta del líder indígena.
Otros ancianos afirman que pese al monumento, el corazón de Túpac
Katari sigue irradiando la energía y el espíritu de rebelión en El Alto, de ahí
la permanente rebelión de los alteños, quienes se han convertido en actores de
primera línea en los movimientos sociales, cuyas luchas han cambiado el país en
el siglo XXI.
Atravesado por una calle que es permanente vía de vehículos que
circulan desde la Av. Panorámica hacia el acceso de la Av. Naciones Unidas que
vinculación la ciudad de La Paz, las casetas que se asemejan a un campamento
cerca del barraco y debajo de los cables donde surcan las cabinas del
Teleférico Plateado, como en el pasado continúa como un sitio sagrado de los
pueblos originarios donde se otorgan ofrendas a la Pachamama y otras deidades aymaras.
El lugar es otro testimonio histórico y de identidad de El Alto.


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