LOS 5 PAÍSES DEL MUNDO DONDE ESTÁ
PROHIBIDO CELEBRAR LA NAVIDAD
Ni qué decir en América Latina, donde las tradiciones decembrinas se mezclan entre el Santa Claus y el niño Jesús. Entre el arbolito navideño y los dulces típicos de cada país.
Pero independientemente del credo o la religión que se profese, Navidad
es para nosotros una época para compartir en familia, para agradecer por el año
que está terminando, y comenzar a fijar las metas para el año nuevo.
Una época que en algunos países del mundo no se celebra para nada, es
más, ni siquiera existe. Algo que puede sonarnos muy extraño pero recordemos
que l a Navidad parte de una celebración profundamente religiosa, el nacimiento
de Jesucristo, y en una parte del mundo, el cristianismo es minoría.
Pero hay lugares donde no sólo la celebra de la Navidad es monoritaria,
sino que directamente está prohibida y celebrarla de manera pública, e incluso
privada en algunos casos, puede llevarte a la cárcel, o algo peor, llevarte a
perder la vida.
Este es el caso de estos cinco países, que han probado a través de los
años ser lugares muy hostiles para los cristianos y el espíritu navideño.
COREA DEL NORTE
El país dirigido por la dinastía de los Kim es uno de los lugares del
mundo más hostiles para el espíritu navideño, por lo que no es sorpresa que más
de un medio estadounidense haya bautizado a Kim Jong Un, el actual dictador
norcoreano, como “el Grinch que se robó la Navidad”.
Convengamos que Kim Jong-Un no es la persona más festiva y que en Corea
del Norte la única devoción permitida es para el partido y sus principales
líderes, la familia Kim. Es tal el aislamiento de esta parte del mundo que la
gran mayoría de las personas no han escuchado siquiera de Jesús, mucho menos de
la celebración de la Navidad.
La Navidad no se ha celebrado abiertamente en Corea del Norte desde que
la dinastía Kim comenzó a tomar medidas enérgicas contra las libertades religiosas
en 1948 y aunque la constitución norcoreana técnicamente permite la libertad de
religión a todos sus ciudadanos, cualquier práctica religiosa o ceremonia
festiva espiritual por parte de un individuo o grupo de personas corre el
riesgo de encarcelamiento o de sanciones más drásticas.
Tanta es la animadversión de Corea del Norte con las fiestas navideñas
que calificó de “guerra psicológica” el árbol de Navidad que Corea del Sur
construyó cerca de la frontera con su vecino en disputa.
La torre, que estaba a unas dos millas de la frontera y se solía
iluminar para Navidad pero en 2014 Corea del Norte amenazó con derribarlo pues
afirmaba que era visible por los norcoreanos que vivían en las ciudades
cercanas, algo inadmisible.
SOMALIA
Somalia es una nación ubicada en el extremo oriental de África cuya
población es fundamentalmente musulmana. Por años sus conflictos internos la
han hecho un país socialmente inestable, forzando a muchos de sus habitantes a
escapar a otros lugares de África, Asía y Europa.
Esto ha hecho que al país entren tradiciones occidentales, pues cuando
estas familias vuelven, traen consigo costumbres que aprendieron en los lugares
donde estaban refugiados.
Esta occidentalización es algo indeseable para las autoridades
somalíes, quienes adoptaron la Sharia (ley musulmana) en 2009 como religión del
Estado y en 2015 determinaron que cualquier celebración o evento por fuera de
esta estaba prohibido en el país.
“Todos los eventos relacionados
con las celebraciones de Navidad y Año Nuevo son contrarios a la cultura
islámica, lo que podría dañar la fe de la comunidad musulmana”, dijo Mohamed
Khayrow, jeque de Somalia, en 2015.
“Que los musulmanes celebren la Navidad en Somalia no es lo correcto,
esas cosas son similares al abandono”, dijo entonces Mohamed Kheyrow, un alto
funcionario del Ministerio de Justicia y Asuntos Religiosos de Somalia, según
los medios locales.
BRUNÉI
Esta pequeña nación ubicada en la Isla de Borneo, es famosa por sus
playas, la diversidad de su bosque pluvial, la imponente mezquita de Jame’Asr
Hassanil ubicada en su capital, con sus 29 cúpulas doradas y el enorme palacio
Istana Nurul Iman, residencia del sultán.
Pero también por ser un lugar hostil para los cristianos.
Desde 2014, las autoridades del Estado han impuesto una prohibición
contra la Navidad que castiga hasta con cinco años de prisión a las personas
que celebren la festividad cristiana en el territorio de Brunéi.
“Usar símbolos religiosos como cruces, encender velas, poner árboles de
Navidad, cantar pistas religiosas, enviar felicitaciones navideñas está en
contra de la fe islámica”, precisaron los gobernantes, en 2015, citados por la
cadena ‘Aljazeera’.
TAYIKISTÁN
Otro país musulmán que tiene estrictas normas sobre la Navidad es
Tayikistán, ubicado en Asia central y limítrofe con Afganistán, Uzbekistán,
Kirguistán y China.
Tiene una población estimada de 8 millones de habitantes, la gran mayoría
de ellos de credo musulmán.
Pese a que su gobierno se define como “laico”, la verdad es que desde
su separación de la Unión Soviética en 1991 el país ha estado dirigido por
Emomali Rahmon, un autoritario líder musulmán que se ha reelegido en 1999, 2006,
2013 y la última en 2020.
Rahmon ha prohibido en el país todas las festividades que tengan que
ver con Navidad, Año Nuevo, así como cumpleaños y bodas por fuera del islam.
El endurecimiento de las legislaciones en contra de credos distintos se
intensificó a partir de 2011, cuando un hombre vestido de Padre Frost, la
versión rusa de Papá Noel, fue asesinado en la capital, Dushanbe.
Según reportaron medios como The Guardian, la familia de la víctima
afirmó que las autoridades policiales estaban detrás de su homicidio. Sin
embargo, el caso fue atribuido oficialmente a una riña de borrachos.
Para entonces la hostilidad contra cualquier representación de la
Navidad por parte de la policía era usual en el país. Pero en 2013, el gobierno
subió la apuesta prohibiendo de pleno cualquier representación del Padre Frost
que apareciera en las pantallas de televisión nacional.
Para 2015, el Ministerio de educación expidió un decreto para las
fechas decembrinas de ese año que restringió completamente “el uso de fuegos
artificiales, comidas festivas, obsequios, recaudación de dinero y la
instalación de un árbol de Navidad vivo (madera talada) o artificial” en
escuelas y universidades.
CHINA
En uno de los países más grandes y superpoblados del mundo celebrar la
Navidad tal cual la conocemos en latinoamérica es una ofensa a las tradiciones
ancestrales, una que puede ser castigada incluso con detenciones y multas.
A partir de 2018, las autoridades chinas ordenaron que sus ciudadanos
deben promover la cultura y las tradiciones chinas, no las celebraciones
occidentales como la Navidad.
En algunas ciudades, como Langfang, se vetan a los comercios que
ofrecen artículos navideños y a las personas que saludan a los cristianos que festejan
el nacimiento de Jesús.
“Guiar y educar al círculo religioso (…) y a los seguidores con los
valores fundamentales socialistas”, dijo Xi Jinping, presidente de la República
Popular China, en declaraciones citadas por la cadena ‘NPR’.
Según organizaciones como “Rfa” la persecución del Partido Comunista,
poder político absoluto de China, contra las comunidades e iglesias cristianas
es algo de vieja data que se ha incrementado con los años, al punto que sus
pastores sólo convocan reuniones pequeñas, muy privadas, y a veces
clandestinas, para evitar sanciones o castigos más drásticos.
“Tenemos miedo de reunirnos en público [porque tales reuniones] han
sido designadas como reuniones ilegales”, dijo un pastor de Shandong que solo
dio el nombre de John a la “Rfa” en 2019.
“No podemos hacer Navidad este año; no podemos tener ninguna actividad
en Navidad”, agregó.
“Celebramos la Navidad en pequeñas reuniones, reuniéndonos temprano y
en secreto”, afirmó otro.
Los estrictos controles del Partido Comunista sobre cualquier forma de
práctica religiosa son promovidos por el actual primer ministro Xi Jinping,
quien considera las religiones como “opio espiritual”.
Sin embargo, China alberga a unos 68 millones de protestantes, de los
cuales 23 millones adoran en iglesias afiliadas al Estado, y unos nueve
millones de católicos, 5,7 millones de los cuales están en organizaciones
patrocinadas por el Estado. (VÍA INFOBAE)
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