CON REINCORPORACIÓN DE 7 DESPEDIDOS, LOS
TRABAJADORES EN SALUD LEVANTAN PRESIONES
Demandando la estabilidad labora en tiempo del coronavirus, los trabajadores en salud de El Alto iniciaron desde el pasado martes sus presiones con un paro de 48 horas, medida que se extendió a 72 horas y el ayuno voluntario de un primer piquete de las despedidas, medidas que concluyeron el sábado, tras el acuerdo de restitución de los despedidos.
Las siete trabajadoras fueron despedidas, según los allegados al actual
gobernador Santos Quispe, para espacio a sus adherentes y que los afectados
formaban parte de la agrupación Jallalla, organismo político con el que tiene
su confrontación la máxima autoridad departamental.
Tras una reunión de los dirigentes de la Federación de Trabajadores en
Salud de El Alto y de los dirigentes de la Central Obrera Regional (COR) con el
gobernador Quispe y autoridades del Servicio Departamental de Salud (Sedes), se
acordó principalmente la restitución de los despedidos y la estabilidad
laboral.
Tras la lectura del acuerdo en un mitin de los trabajadores de salud en
puertas del Centro de Referencia Ambulatoria (CRA), decidieron deponer las
medidas de presión.
Entre los despedidos se hallaban funcionarios con fuero sindical, baja médica por haber
contraído Covid y funcionarios que salieron en vacaciones, derechos
establecidos en la Ley General del Trabajo, que fueron vulnerados por la
administración del Sedes que controla la actual administración de la
Gobernación que está encabeza por Santos Quispe, hijo del ex líder del ex dirigente de la Confederación Sindical Única
de Trabajadores Campesinos de Bolivia (Csutcb), Felipe Quispe.

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