sábado, 17 de julio de 2021

17-07-2021 golpe garcía mesa

Bajo el estado de sitio y toque de queda se tenía que andar con el testamento bajo el brazo

HACE 41 AÑOS, EL DE GARCÍA MESA CONVIRTIÓ LAS

ESCUELAS EN RETENES MILITARES DE INTIMIDACIÓN

Tanques en el centro de la ciudad, paramilitares que habían tomado la sede de la COB y la cadena militar dominó la vida cotidiana en La Paz. La resistencia aplacada con tanques y aviones en los centros mineros.

El Alto, 17 de junio de 2021 (APA).- Tras el estado de sito y el toque de queda y bajo la amenaza de que los extremistas anden con el testamento bajo el brazo, el Colegio Franz Tamayo de Villa Victoria y la Escuela Holanda situada detrás del Cementerio General, fueron convertidas en retenes militares, donde los militares, tras una cacería en caimanes, arrestaban a ciudadanos que transitaban, mientras iban tras los dirigentes sindicales que aún no habían sido cazados.

Las radios fueron silenciadas e intervenidas,  y se impuso cadena de radios “nacionalista”, liderada por Radio Illimani y las emisoras militares que había se impuso, después de que los paramilitares ejercieron intervinieron violentamente las radios Fides, Panamericana y Cristal de La Paz; además del periódico Presencia. Patrullas de militares impedían la circulación de medios escritos.

Las amanecieron ayer bajo estrictas medidas de seguridad militar, mientras las calles estaban desiertas. En La Paz, los puntos claves estaban bajo la vigilancia de tanques. La sede de la Central Obrera Boliviana (COB) que funcionaba en la Federación Sindical de Trabajadores Mineros (Sstmb), ya había sido asaltada por grupos paramilitares que dieron muerte a dos dirigentes sindicales mineros y secuestraron a Juan Lechín principal dirigente de la COB y la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), fue ocupada militarmente, después  que grupos de estudiantes levantaran barricadas alrededor del edificio central.

Ese era el ambiente que se vivió tras el golpe de Estado, hace 41 encabezado por el Gral. Luis García Meza.

El entonces comandante en jefe del Ejército de Bolivia, general Luis García Meza, prestó juramento la tarde del 18 de julio de 1980 como nuevo presidente. El juramento fue tomado por el comandante general de la Aviación, Waldo Bernal, en el Estado Mayor de las fuerzas armadas bolivianas. García Meza juró hacer cumplir los postulados del nuevo Gobierno, denominado de «reconstrucción nacional». Bolivia ya se hallaba totalmente aislada del exterior, en tanto que en el interior del país el cese de actividades era total y se dieron actos de resistencia civil contra las nuevas autoridades, especialmente en los distritos mineros.

La cadena de radios «nacionalista», difundió una grabación de la presidenta Lidia Gueller, en la que anuncia la entrega del poder a las fuerzas armadas. Con la voz profundamente cansada y con signos de fatiga física, Gueiler dijo: «Me veo en la penosa obligación de dejar el mando de la nación a las fuerzas armadas, para evitar inútiles enfrentamientos y dolorosos días a la nación». También expresó su profunda amargura por no haber obtenido el eco necesario que hiciera posible la continuación del proceso democrático. La carta que leyó Gueiler, había sido redactado por el dictador.

EL GOLPE DE ESTADO

Hace 41 años, el Palacio de Gobierno de La Paz en Bolivia fue tomado por militares, para perpetrar un golpe contra el régimen de Lidia Gueiler Tejada, que había conseguido la presidencia del país en 1979. Paralelo golpe de Estado militar, los paramilitares asaltaron la sede de COB, y paralizaron la reunión del Comité de defensa de la Democracia que se estaba realizando.  Allí se asesinó al líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz y los dirigentes Carlos Flores y Justo Vega y varios representantes  políticos fueron detenidos. Hasta el día siguiente no fue cuando Luis García Meza, el principal propulsor del golpe.

El golpe de Estado ya estaba anunciado, ya que meses antes se ejecutaron acciones que apuntaban a un alzamiento. El asesinato del padre Luis Espinal, la explosión de una granada en una marcha del COB o un sospechoso accidente de avión en el que fallecieron cuatro altos cargos, fueron señales que evidenciaban la asonada golpista.

El gobierno de García Meza duró menos de un año, pero es considerado como el más cruel y sangriento de la historia del país, ya que durante esos pocos meses se llevaron a cabo fuertes torturas y asesinatos. En 1994 el golpista fue juzgado y sentenciado a 30 años de prisión, acusado de haber matado a varias personas para alzarse en el gobierno y durante su corto mandato. Aun así, García Mesa  negó haber cometido tales hechos hasta el día se su muerte, el 19 de abril de 2018 a los 86 años en un hospital militar en La Paz a causa de una obstrucción respiratoria.

LA RESISTENCIA

La principal resistencia al golpe está fue establecida en los distritos mineros, Oruro, Catavi, Siglo XX y Telamayu, donde las emisoras locales difunden llamamientos a la huelga general contra la sublevación militar.

Por otro lado, cerca de 4.000 campesinos armados, opuestos a los militares, cortaron la carretera entre Cochabamba, principal ciudad del Sureste y La Paz, según anunciaron transportistas. Según ellos, más de cuatrocientos camiones se encontrarían bloqueados en las montañas.

En la capital, las organizaciones obreras y las de empleados de comercio, incluidas las del sector vital de la alimentación, llamaron una manifestación contra el golpe, en el momento en que se levante el toque de queda.

En El Alto, en la plaza libertad y la plaza Ballivián grupos de resistencia de organizaba y distribuían los comunicados de las organizaciones sindicales.

El 17 de julio de 1980, la Federación de Mineros declaró huelga general indefinida contra el golpe. La fuerza militar fue apagando la resistencia en las minas, una a una. Pero Colquiri y Caracoles no cedieron.

El 2 de agosto, llegó el regimiento Camacho y los mineros dinamita y piedra en mano, se enfrentaron  y los militares  retrocedieron. En la noche los trabajadores del subsuelo se organizaron y se armaron con dinamita y algunas escopetas viejas y planearon atacarlos la una y media de la madrugada, mientras  los militares descansaban. Quince minutos antes del ataque alguien los delató y alertó a los militares, comenzaron a disparar desde la oscuridad, obligaron al repliegue de los obreros.

Al día siguiente, llegaron los refuerzos y aviones de guerra dispararon contra Colquiri y Caracoles. La infantería no pudo avanzar porque se habían volado  los puentes. Pero no pudieron detener a los tanques que llegaron hasta la plaza. Los soldados comenzaron a saquear las viviendas de Colquiri, tomaron presos a hombres, mujeres y niños. Buscaban a los cabecillas de la resistencia y destrozaron la Radio Vanguardia.

CARACTERISTICA DEL GOBIERNO

DE GARCÍA MESA

García Meza, según reflexiones y análisis actuales, fue la continuidad del régimen banzerista, una historia interna y propia de las Fuerzas Armadas. “Con Banzer fuera del poder, se genera un desbalance y una serie de disputas al interior de las Fuerzas Armadas. Esas diputas de las diferentes tendencias son las que van a dar la posibilidad de retomar por la vía no democrática (el poder).

El golpe de García es una  historia de los militares en el poder, pero en su fase degenerativa, en lo represivo y en su carácter delincuencial. La asonada de García Meza fue precedida por el Cnl. Alberto Natusch Busch, en noviembre del 79, alineada  ideológicamente a la estrategia de derecha militar continental de la época.

La otra característica del régimen garcíamecista es que se identificó  con el tráfico de cocaína por lo que se lo conoció internacionalmente como el “Gobierno de los cocadólares” y a sus autoridades y ministros se los calificó como narcotraficantes, la relación de narcotráfico y política se inició en la década de los 60 y tuvo en el gobierno de (Hugo) Banzer su despegue ‘industrial’, habiéndose extendido esta relación incluso a periodos democráticos”.

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