LAS 2 CLAVES POR LAS QUE ISRAEL NO
LOGRA BAJAR LOS CASOS DE COVID
Israel es un ejemplo de manejo de la pandemia por COVID-19 por haber sido líder con su plan de vacunación, pero se encuentra en las últimas semanas sometido a una paradoja: el incremento exponencial de casos. A pesar de esto, el número de pacientes graves o de fallecimientos se encuentran contenidos.
La nación de 9 millones de habitantes se convirtió en el caso de prueba
para la reapertura de la sociedad y la economía en abril pasado, cuando gran
parte de Europa y Estados Unidos seguían con alguna forma de bloqueo. En
febrero al menos un 50% de su población había recibido una dosis de la vacuna
de Pfizer, de uso en ese país, y rápidamente avanzó a la inoculación de las
segundas dosis, mientras los casos se mantenían bajos.
Pero en julio se produjo un vuelco y comenzaron a aumentar los
contagios hasta que a comienzos de este mes se reportaron hasta 11 mil
infecciones diarias. Para frenar esta propagación, las autoridades sanitarias
decidieron aplicar una dosis de refuerzo: en principio se destinó a mayores de
60 años, pero se fue ampliando en forma progresiva hasta que el pasado 29 de
agosto se convocó a todos los mayores de 12 años a recibir una tercera dosis.
¿Por qué aumentaron tanto los casos de la enfermedad, si tiene una
proporción importante de población vacunada con el esquema completo? ¿Cómo está
afrontando el país el rebrote a partir de la aparición predominante de la
variante Delta?
El punto más álgido de los contagios se produjo en la semana del 4 de
septiembre, según cifras de la Universidad Johns Hopkins. En contraposición con
la tendencia de los meses anteriores, la tasa de vacunación, que era la mejor
del mundo, descendió en la tabla de posiciones.
“Si puedes mantener la vida sin confinamiento y evitar un número muy
elevado de hospitalizaciones y muertes, así es como se ve la vida con COVID”,
señaló Eyal Leshem, profesor especializado en enfermedades infecciosas del
Centro Médico Sheba de Tel Ha-Shomer.
Israel recientemente lideró la vacunación en niños e implementó la
vacuna de refuerzo de Pfizer/BioNTech después de que investigaciones sugirieran
que la efectividad disminuía con el tiempo. Alrededor de 100.000 israelíes se
vacunan cada día, la gran mayoría con una tercera dosis.
Hacia fines de febrero, las autoridades sanitarias israelíes habían
administrado al menos una dosis al 50% de la población. El país había vuelto
prácticamente a la vida normal a inicios de junio. Los casos de COVID-19 se
mantenían bajos y parecía que la vacunación había ganado la batalla al
SARS-CoV-2.
Tras la propagación de la variante Delta durante el verano boreal,
Israel ha visto aumentar los casos, alcanzando un máximo histórico de 11.316
casos diarios el 2 de septiembre. Sin embargo, el número de personas que se
enferman gravemente y son hospitalizadas ha crecido menos que durante la última
ola de coronavirus, alcanzando un máximo de 751 a fines de agosto, frente a los
1.183 de mediados de enero. La tendencia ahora es a la baja.
Pero las cifras han ido descendiendo en los últimos días. Ayer, 19 de
septiembre, se registraron en el país 7.732 contagios y el promedio de la
última semana fue de 7.982 nuevos pacientes. En Israel se registraron desde el
inicio de la pandemia 1.221.713 contagios y 7.511 muertes relacionadas con el
nuevo coronavirus.
Desde abril, Israel cayó del primer puesto al 33 en el Vaccine Tracker
de Bloomberg de poblaciones consideradas completamente vacunadas. El programa
se estancó en medio de las dudas dentro de algunas comunidades judías ortodoxas
y árabes. Alrededor del 61% de los israelíes han recibido dos dosis, una cifra
inferior a la de los países europeos más rezagados hace unos meses, como
Francia y España.
Las autoridades de salud de Israel están especialmente atentas tras la
reapertura de las escuelas, que se produjo el 1 de septiembre, y las reuniones
familiares que tuvieron lugar esta semana con motivo del año nuevo judío, Rosh
Hashaná, del 6 al 8 de septiembre, y el Yom Kippur, que se celebró el pasado 15
y 16 de este mes.
LOS NIVELES DE POBLACIÓN VACUNADA
Una parte importante del problema en Israel ha sido la cobertura de
vacunación, afirmó Micheal Head, investigador en salud global de la Universidad
de Southampton en Inglaterra. Después de su rápido inicio, el programa de
vacunación se ralentizó, apuntó Head en un artículo en el sitio The
Conversation.
Alrededor del 30% de los habitantes de Israel permanece sin vacunar,
por lo que unos 2,7 millones de personas son susceptibles de la infección. Esto
se produce cuando arrecia la supercontagiosa variante Delta.
“No ha habido interrupciones claras en el suministro de vacunas, por lo
que factores como la vacilación o el acceso a la atención médica pueden haber
sido un problema”, afirmó Head. “Por ejemplo, hay pruebas de que la aceptación
es menor entre los grupos judíos árabes y ultraortodoxos”.
La proporción de la población que recibió una dosis aumentó del 50% en
febrero a sólo el 68% en septiembre. Los niños de 12 a 15 años se han incluido
en el lanzamiento desde junio de 2021.
Pero incluso sin que estos grupos estuvieran vacunados, hace unos meses
el nivel de cobertura parecía ser suficiente para controlar los casos.
Entonces, ¿qué cambió?
La variante Delta, más infecciosa, parece haber evadido parte de la
protección de la vacuna contra la infección, aunque sigue siendo muy eficaz
contra enfermedades graves.
El profesor Eran Segal, quien asesora al gobierno israelí en asuntos de
COVID-19, señaló que cinco o seis meses después de la vacuna Pfizer, la única
que se ha aplicado en Israel, las personas probablemente solo estén protegidas
entre un 30% y un 40%, en comparación con más del 90% del momento en que la
protección se activa por primera vez.
“Eso es lo que estaba impulsando la ola”, afirmó Segal, una conclusión
extraída de un análisis cuidadoso de las tasas de infección en personas
vacunadas en diferentes meses.
A pesar de esta caída, la vacunación todavía previene una cantidad
importante de casos graves. Los no vacunados se enferman gravemente con
COVID-19 aproximadamente nueve veces más que los vacunados entre los mayores de
60 años, y el doble en personas más jóvenes, apuntó Schraer.
Head señaló que, según informes recientes, casi el 60% de las
hospitalizaciones son de personas completamente vacunadas. Sin embargo, estas
cifras no significan necesariamente que las vacunas hayan perdido su eficacia.
“El mismo tipo de tendencia se ha observado en Reino Unido, y puede
reflejar simplemente el hecho de que los ancianos tienen más probabilidades de
ser vacunados y al mismo tiempo son más susceptibles a las enfermedades,
factores que se combinan para inflar los casos de COVID-19 y las muertes entre
los vacunados”, aclaró Head.
LAS RESTRICCIONES
Para Head, otro factor de peso es que Israel puso fin a sus
restricciones.
Según dijo en julio pasado el Asher Salmon, director del Departamento
de Relaciones Internacionales del Ministerio de Salud de Israel, Israel “pudo
haber levantado las restricciones demasiado pronto”.
Para Head, el caso de Israel es “el último de una larga lista de
ejemplos que muestran cómo la transmisión comunitaria puede sostenerse
fácilmente cuando la política nacional fomenta la mezcla de personas
susceptibles con pocas o ninguna restricción”.
El investigador citó el índice de rigor de las medidas contra la
COVID-19 creado por Our World in Data. Este índice mide el rigor de las
políticas de contención de la pandemia en cada país del mundo. Al 28 de agosto
de 2021, la puntuación de las restricciones de Israel era de 45,4, mucho menos
estricta que Nueva Zelanda (96,3), donde los brotes siguen siendo de alcance
limitado.
Israel respondió al reciente aumento de casos implementando un programa
de refuerzo. En primer lugar se ofreció una tercera dosis a los mayores de 60
años, pero el límite fue gradualmente ampliado a edades menores. El 29 de
agosto las autoridades israelíes anunciaron que Ia tercera dosis está
disponible para cualquier persona de 12 años o mayor que haya recibido su
segunda dosis al menos cinco meses antes.
La tercera dosis “está frenando la ola Delta”, afirmó el profesor
Segal. El doctor Anat Ekka Zohar, quien dirige el estudio del programa de
refuerzo, dijo que tres dosis eran “altamente protectoras, tanto contra
infecciones como contra enfermedades graves”. “La tercera dosis es la solución
para frenar el actual brote de infección”, agregó. (VÍA-INFOBAE)

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