ASÍ ES COMO EL COVID-19 PUEDE
DAÑAR LOS CINCO SENTIDOS
Suele decirse que las personas no valoran lo que tienen hasta que lo pierden. Aplica a un amor, a una situación económica, un trabajo. Y desde el inicio de la pandemia por COVID-19, a cuestiones tan simples -y tan complejas- como sentir el aroma a una flor o el sabor a una rica comida.
Es que uno de los síntomas que caracterizan al cuadro viral
desencadenado por la infección por SARS-CoV-2 es la pérdida del olfato y del
gusto, que algunos recuperan una vez superada la enfermedad, mientras que otros
deben recurrir a especialistas para su rehabilitación.
Sin embargo, nuevos estudios aportan evidencia acerca de que una infección
causada por el nuevo coronavirus también puede afectar la vista, el oído y el
tacto, según publicó National Geographic. Al parecer, a corto y largo plazo,
este virus puede afectar todas las formas en que se percibe e interactúa con el
mundo.
En opinión de la profesora de neurología en la Facultad de Medicina
Grossman de la Universidad de Nueva York Jennifer Frontera, “aunque no pone en
peligro la vida, es desarmador perder cualquiera de estos sentidos,
especialmente tan repentinamente como sucede en el contexto de esta infección”.
PROBLEMAS DE AUDICIÓN
Con cualquier infección viral, puede tener una disfunción de la trompa
de Eustaquio, lo que puede provocar la acumulación de líquido en el oído medio
Con cualquier infección viral, puede tener una disfunción de la trompa
de Eustaquio, lo que puede provocar la acumulación de líquido en el oído medio
Si bien los mecanismos de por qué ocurre esto no se comprenden
completamente, los expertos sospechan que la enfermedad puede afectar la trompa
de Eustaquio, que conecta el oído medio con la garganta. “Con cualquier
infección viral, puede tener una disfunción de la trompa de Eustaquio, lo que
puede provocar la acumulación de líquido en el oído medio; esto actúa como un
amortiguador mecánico en el tímpano”, explicó Elias Michaelides, profesor
asociado de otorrinolaringología en la Universidad de Rush Medical Center en
Chicago.
Así, pese a que en la mayoría de las enfermedades, una vez que alguien
se recupera la trompa de Eustaquio drena y la audición vuelve a la normalidad,
el proceso podría llevar un par de semanas. Mientras tanto, Michaelides
recomendó “tomar un descongestionante oral y usar un aerosol de esteroides
nasales puede ayudar a acelerar el drenaje”.
VISTA BORROSA
Asimismo, otras personas que padecieron COVID-19 manifestaron tener
problemas con su visión. Un estudio publicado el año pasado en BMJ Open
Ophthalmology encontró que la sensibilidad a la luz, los ojos doloridos y la
visión borrosa se encuentran entre los trastornos oculares más comunes que
experimentan los pacientes. Y en un estudio en el que participaron 400
pacientes con COVID-19 que fueron hospitalizados, los investigadores
encontraron que el 10% tenía trastornos oculares, como conjuntivitis, cambios
en la visión e irritación ocular.
“Definitivamente hay una carga viral en el ojo que causa síntomas, pero
eso no significa que necesariamente cause enfermedades a largo plazo en la
vista”, destacó el coautor del estudio Shahzad I. Mian, profesor de
oftalmología y ciencias visuales en la Facultad de Medicina de la Universidad
de Michigan.
Aún así, según explicó Julia A. Haller, oftalmóloga en jefe del Wills
Eye Hospital en Filadelfia, algunos médicos están descubriendo que el virus
SARS-CoV-2 puede aumentar el riesgo de coágulos sanguíneos en todo el cuerpo,
incluso en los vasos sanguíneos de la retina, lo que puede causar visión
borrosa o algún grado de pérdida de la visión.
HORMIGUEO Y ENTUMECIMIENTO QUE AFECTAN EL TACTO
El sentido del tacto de una persona también puede verse afectado por
una infección por coronavirus, ya que se demostró que la enfermedad causa
síntomas neurológicos persistentes.
En un estudio publicado en mayo de este año, los investigadores
evaluaron a 100 personas que no fueron hospitalizadas por COVID-19 pero que
tenían síntomas continuos, y hallaron que el 60% tenía entumecimiento y
hormigueo de seis a nueve meses después del inicio de su enfermedad. A veces,
estos síntomas se extendieron por todo el cuerpo; en otros casos, se
localizaron en manos y pies.
“En la mayoría de los casos, el entumecimiento y el hormigueo mejoran
con el tiempo”, señaló el especialista, aunque resaltó que “cada paciente va a
su propio ritmo”.
LOS MÁS CONOCIDOS: PÉRDIDA DEL OLFATO Y EL GUSTO
Quizás el efecto más reconocible que tiene el COVID-19 en los sentidos
es lo que se conoce como anosmia (pérdida del olfato) y ageusia (pérdida del
gusto).
La pérdida del olfato inducida por un virus existía mucho antes de que
el mundo escuchara de la existencia del COVID-19, pero el porcentaje de
personas que experimentan una disfunción o pérdida del olfato es mucho mayor
con este virus que con otros tipos de infecciones, según los expertos. Una
revisión de estudios publicados en 2020 encontró que de 8.000 sujetos con
COVID-19 confirmado, el 41% experimentó problemas con el olfato y el 38%
informó problemas con el gusto. Cuando las personas que contraen COVID-19
pierden el sentido del olfato, lo hacen en todos los ámbitos, no sólo con un
tipo de olor.
Y tras explicar que “a medida que las personas se recuperan del
COVID-19, las células en regeneración pueden entrar en acción y producir nuevas
neuronas funcionales”, Turner sostuvo que “esto permite a la mayoría de las
personas recuperar el sentido del olfato de seis a ocho semanas después de la
infección, pero no todos lo hacen”. “En ese momento, los médicos pueden recetar
esteroides sistémicos o tópicos y, a veces, acondicionamiento del olor, lo que
implica la exposición repetida a aceites esenciales que tienen diferentes
aromas. Es como el equivalente olfativo de la fisioterapia”, precisó.
La pérdida del sentido del gusto por lo general va de la mano con la
pérdida del olfato, ya que el olfato, además, da el 80% del sabor, por lo que
el paciente puede referir también que tiene alterada la percepción del sabor de
las comidas o las bebidas. (VÍA INFOBAE)

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